La Esperanza de Gabriela

Están quienes creen en el destino, están los que creen en la libertad y el poder de tomar sus propias decisiones. Y están quienes simplemente hacen, hacen que ocurra, hacen que no ocurra, están en constante creación del rumbo de sus vidas sin si quiera saberlo ¿Cuál de éstas personas es Gabriela? ¿Es alguna de ellas?

“La manera en una persona toma las riendas de su destino es más determinante que el mismo destino”- Wilhelm von Humboldt.

Cuarto medio suele ser un año lleno de emociones, incertidumbres y decisiones que, apresuradamente, se le imponen a personas que recién comienzan a conocerse a sí mismos. Correcto o no, para muchos las determinaciones que se toman durante ese año puede marcar sus vidas de forma ineludible. Universidades, trabajos, familias. Todas decisiones que en el momento se asumen complejas, importantes, incómodas en algunos casos. Pero también están las que se ven pequeñas y efímeras, nimias.

El último año colegial es la oportunidad final para quienes aún quieren subir sus notas, elevar sus promedios y conseguir que el temido NEM sea un poco más amigable. Si cualquier profesora ofrecía un par de décimas por participar en actividades extracurriculares, en general, la oportunidad se tomaba. Gabriela no lo pensó. Necesitaba las décimas que su profesora de lenguaje le ofreció. ¿La misión? Cantar en un acto de relleno de un café literario.

“Sigo cruzando ríos, andando en selva, amando el sol…”, entonó Gabriela junto a la amiga a quién le pidió ayuda para no estar sola. Así comenzó con los primeros versos de Hasta la Raíz, de la cantante mexicana Natalia Lafourcade. Como cualquier cantante aficionado que se presenta frente a una muchedumbre, la joven antofagastina hervía en nervios. Pero lo logró, cantó, terminó y ganó las décimas. Para su asombro, la recepción de quienes la escucharon fue muy positiva. “La Gabriela canta”, le dijeron algunas personas. “Parece”, la sorprendida respuesta. Algunos otros destacaron un bonito vibrato en su canto. No eran más que los infinitos nervios reflejados en su tiritante voz.

El tiempo pasó, las decisiones se tomaron y el cambio llegó. De Antofagasta a Santiago. Del colegio a la universidad. Gabriela, como la mayoría de los estudiantes de región que llegan a la capital, necesitaba dinero. Entre sus ramos de literatura decidió crear un canal de Youtube para subir videos de ella cantando. El experimento no funcionó, pero con el antecedente de su presentación en el colegio y los videos que alcanzó a subir a su canal, comenzó a recibir invitaciones para cantar covers en la universidad.

Gabriela volvió a los cafés literarios, o los cafés literarios volvieron a Gabriela. Pero ahí estaba, una vez más cantando frente a conocidos y desconocidos. También volvió el vibrato, el que poco a poco comenzó a caracterizarla. Seguía siendo un reflejo de lo nerviosa que le ponía cantar. Pero Gabriela ya estaba ahí, vivía su vida universitaria entre literatura, cafés y vibratos.

La pandemia llegó y los miedos junto a ella. Con la falta de una vacuna, la muerte estaba a la vuelta de la esquina. Así lo sentía Gabriela, y así se reflejaba en todos lo medios y redes sociales. Los número de contagiados y fallecidos sumaba cifras día tras día. La, ya para ese momento, egresada de literatura estaba de vuelta en Antofagasta. Como a muchos, la pandemia la obligó a volver a su ciudad de origen.

Allí, en la ciudad donde se enfrentó a un micrófono y al rigor del escrutinio público por primera vez, Gabriela decidió utilizar el miedo que sentía por el Covid-19. Tomó las riendas de su vida y las puso a su favor. El miedo a fallar no podía ser más que el miedo a morir.

Hoy, Gabriela está ad portas de publicar su segundo EP. Está dedicada cien por ciento a la música. Tiene una banda de siete personas, algunos encontrados en Facebook, otros en Instagram, incluso alguna ex compañera de universidad. Su productor, con el que trabajó vía Zoom para su primer EP -titulado “A Solas”-, lo conoció en su época de universitaria.

La carrera musical de Gabriela es aún incipiente, pero marcó sus raíces en la necesidad de una niña por décimas para una nota. El estresante contexto de cuarto medio le ofreció una oportunidad de la cual la antofagastina sacaría provecho muchos años después. Luego, una sucesión de hechos acaecidos durante una larga cantidad de tiempo dieron pie para que Gabriela se transformara lo que es hoy en día. Pero porque ella también tomó las oportunidades, transformo los miedos en valor, los nervios en una marca personal, los conocidos en colegas. Hoy ya no hay vibrato, porque no hay nervios. Pero existe Gabriela Arcos, la cantante.

Porque ella así lo quiso. Porque ella así lo decidió.

Archivo personal de Gabriela.

“No se si creo en el destino, no me puedo casar con una idea. Me gustaría creer que sí”

-Gabriela Arcos

*Cabe destacar que al momento de la realización de este artículo, Gabriela Arcos solo contaba con cinco temas oficialmente publicados. Sin embargo, el pasado 19 de noviembre, la artista lanzó su último y sexto trabajo, titulado: en diciembre (me haces falta).

Podcast Relatos Emergentes

Escucha el segundo capítulo de nuestro podcast aquí:

Entrevista completa a Gabriela Arcos

También puedes leer la entrevista completa aquí: Gabriela Arcos, cantante nacional: “Me identifico como indie por independiente, pero (soy) pop de tomo y lomo”

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